Sacar el cuerpo

Arte y política en tiempos del socialismo del siglo XXI


Renato Bermúdez Dini


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Tengo dos recuerdos que considero reveladores para intentar comprender ciertos vínculos entre el arte y la política de la Venezuela actual, ambos del año 2012. El primero de ellos: un día, mientras visitaba el Museo de Bellas Artes de Caracas (para entonces caído ya hacía una década en el desastre de la administración chavista), me topé con la exposición Arte/político, que reunía distintas obras de la colección de la Fundación Museos Nacionales dedicadas, como lo sugería “ingeniosamente” el título de la muestra, a abordar los vínculos entre el arte y la política en Venezuela a partir de la década de los cincuenta. Inevitablemente, el flujo de la exposición conducía hacia una apología (para entonces ya nada inusual en el panorama político nacional) de la figura de Bolívar y, junto con él, de su autoproclamado heredero: Hugo Chávez. Esto no era para nada una ocurrencia –aunque estas nunca han faltado en el Gobierno Bolivariano–, sino un gesto claramente inscrito en las conmemoraciones del intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, que encabezó Hugo Chávez cuando era un joven teniente coronel y por el cual recibió cárcel y, a la vez, la fama que lo catapultaría a la presidencia algunos años después. La exposición había inaugurado el 3 de febrero del 2012 y estaría abierta al público hasta las elecciones presidenciales de aquel año, que se celebrarían el 7 de octubre y en las que habría de ganar (¡vaya sorpresa!) el mismo Chávez. Sin embargo, la enfermedad que había anunciado un año antes no le permitiría siquiera tomar posesión como presidente para el siguiente período, lo cual me lleva al segundo recuerdo –aunque, en realidad, no es un recuerdo personal sino más bien una suerte de imagen grabada en el inconsciente colectivo de toda Venezuela–: el 8 de diciembre de aquel año, Chávez aparecía en cadena de radio y televisión anunciando que era su voluntad, “firme, plena como la luna llena, irrevocable”(2), que el pueblo escogiera a Nicolás Maduro como su sucesor, en caso de quedar inhabilitado por algún motivo tras la intervención quirúrgica a la que se sometería en su viaje a Cuba. El resto de la historia es bien conocida, y aunque Chávez no volvió a aparecer con vida en ninguna otra alocución oficial su figura siguió (y, me temo, sigue) presente a través de la dramática mise-en-scène de ese día. Después de todo, ¿quién no recuerda al mandatario cantando el himno del Batallón Blindado de los Bravos de Apure, el famoso “Patria, patria, patria querida”?


Foto de la fachada del Museo de Bellas Artes de Caracas con vista del pendón de anuncio de la exposición Arte/político, 2012.