Relaciones de alteridad con la obra de arte

Cristiam Muñoz


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A lo largo de nuestras vidas establecemos múltiples relaciones con aquello que consideramos ‘otro’, bien sea con animales, otras personas, espacios, objetos o cualquier ente físico. Cada una de estas relaciones es capaz de alterar nuestra percepción del mundo e incluso, la de nosotros mismos. Esta exploración se centra en algunas preguntas que orbitan alrededor de este fenómeno y su vinculación con la obra de arte: ¿qué sucede con estos dos agentes, el ‘yo’ -como un ser perceptor [1] y el objeto-arte?, ¿el objeto-arte es capaz de alterar la percepción de nuestro entorno?, ¿qué tipo de relaciones establecemos con el objeto-arte?


Para los artistas e investigadores, estos asuntos significan la continua reflexión acerca de la complejidad de la realización y la recepción del ‘objeto-arte’, ya que los procesos que habitan dentro de la producción y recepción del mismo establecen nexos que abren o cierran canales afectivos, perceptivos y sensitivos.


De aquí parten las siguientes interrogantes, ¿qué podría suceder con el perceptor cuando se origina la relación con el objeto-obra? Para ello es prioritario entender las posibles respuestas desde planteamientos fenomenológicos, con la intención de desentrañar al perceptor en su reciprocidad con aquello que se enfrenta o aquello que le es ajeno y que altera su entorno común. Por lo que es pertinente enfocarse en análisis que conduzcan a ese tipo de nexos basados en el encuentro, donde se manifiesta la expansión del sí centrada en la alteridad, pero esta vez condensada en el perceptor, que lo obliga a sí mismo y al ‘objeto-arte’ a movilizar su ser-otro.


La palabra alteridad, se define como ‘la cualidad de ser otro’ desde la diferenciación del ‘yo’, por tanto, se le llama alteridad al descubrimiento del mundo y de los intereses del ‘otro’. Pero visto desde la filosofía se entiende la alteridad como los estudios a la teoría del ​álter ​que alterna con el ‘yo’ y supone dos extremos, el ‘yo’​ y​ el ‘tú’ o el ‘yo’​ ​y el ‘ello’.


Ahora bien, en este punto se abren dos interrogantes: ¿es posible ser ‘otro’?, ¿el humano tiene esa capacidad de manera demostrable? Se puede observar que, a lo largo de la historia, se han trazado diferentes visiones o luces que orbitan de manera directa o indirecta alrededor de la definición de alteridad. Jean Paul Sartre observa el comportamiento humano dentro de su estructura social con el propósito de determinar los márgenes bajo los cuales ocurre la alteridad.