Arte Madí en Venezuela: Un análisis de tres artistas contemporáneos

Estefanía Quijada


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El movimiento Madí fue iniciado en Buenos Aires por los artistas plásticos Gyula Kosice y Carmelo Arden Quin en 1946, pero fue el segundo quien se dedicó a difundir las ideas y propuestas del movimiento, primero en Europa y luego en Latinoamérica. Se trató de un grupo de artistas que “decretan la muerte del cuadro (cuestionando su ortogonalidad y similitud con la noción de ventana), y proponen la asociación de una imaginación caudalosa con el rigor del razonamiento científico”[1], inspirando lo que muchos consideran el inicio de la abstracción geométrica en Latinoamérica.


El movimiento llegó a nuestro país a partir del contacto con artistas venezolanos en París, entre ellos Octavio Herrera, cuya obra evidencia la persistencia o la influencia de las ideas de los precursores del arte Madí, años después. A Herrera y Saverio Cecere, artista italiano residenciado en Venezuela, se unieron los artistas Inés Silva y William Barbosa y formaron MADI Venezuela.


Podemos encontrar algunos puntos en común entre los manifiestos y demás textos publicados en los años cuarenta y cincuenta por Arden Quin, Kosice y miembros originales del movimiento Madí en Argentina, y los de historiadores y críticos de arte sobre el trabajo de Silva, Herrera y Barbosa publicados en los años noventa y principios del siglo XXI, tal como revelan algunas obras de estos tres artistas.