Hans-Georg Gadamer y la actualidad de lo bello

Ernesto Borges


Más allá de la portada


Hans-Georg Gadamer (1900-2002)

La actualidad de lo bello es un texto del filósofo y filólogo alemán Hans-Georg Gadamer, publicado en el año 1974, que recopila una serie de clases impartidas en la Escuela Superior de Salzburgo, y que gira en torno a las problemáticas más centrales del arte y la estética en la contemporaneidad. Es decir, la famosa “ruptura” y autonomización del arte, de formas clásicas-académicas a unas más vanguardistas-contemporáneas, de la mano a una propuesta del autor —basada en premisas filosóficas y antropológicas— que presupone una unidad esencial sobre la cual reposa cualquier experiencia artística.


Dividido en cuatro capítulos –“La justificación del arte”, el arte como “juego”, como “símbolo” y como “fiesta”–, el texto de Gadamer repara en las diferentes dimensiones de la experiencia artística y la profundidad ontológica de la obra. La primera problemática a la que se enfrenta se vincula con la mencionada “ruptura” que implicó el florecimiento de formas artísticas cada vez más vanguardistas, y que fue concebida pomposamente por diferentes filósofos como “la muerte del arte”, en referencia a esa expresión del filósofo alemán Hegel. El hecho es que, de acuerdo a Gadamer, más que una “muerte del arte” lo que realmente ha surgido en la modernidad es una nueva comprensión y relación dinámica del arte y el artista con la comunidad-social en la que se encuentra. Lo cierto para este autor es que el arte en periodos antiguos hasta la modernidad “se justificaba en una unión última con todo el mundo de su entorno, realizaba una integración evidente de la comunidad, la Iglesia y la sociedad por un lado, y con la autocomprensión del artista creador por otro” (p. 36).


Así recalca que la mejor forma de entender la mal llamada “muerte del arte” es que, a partir de la modernidad, “nuestro problema es precisamente que esa integración ha dejado de ser evidente, y con ello, la autocomprensión colectiva del artista ya no existe” (p. 36). Gadamer inicia su reflexión recorriendo es