Katiuska Angarita

Hoja de artista

"Si un árbol cae en un bosque y nadie está cerca para oírlo, ¿hace algún sonido?"

koan del budismo zen


Lo natural del silencio.


En ocasiones anhelamos el silencio que habita en la naturaleza, algo en nuestro interior nos dice que es allí donde podemos encontrar la paz que buscamos. Hemos perdido la sensación de tranquilidad pues estamos inmersos en el bullicio de la ciudad, dependemos de una rutina a la que llamamos cotidianidad. Y es así como hemos olvidado lo esencial y lo natural.


El bosque, sus ruidos y sus silencios nos advierte lo enigmático del paisaje, su recorrido nos muestra luces y sombras que generan un ritmo particular que nos envuelve y enamora, visto así podemos encontrar semejanzas entre el paisaje y las partituras musicales, incluso la música en general.


Paisaje Fragmentado.

Instalación, Medidas variables.

Caracas, 2018.

Foto: Julio Osorio.


La trascendencia rítmica del paisaje se contrapone con nuestra inmediatez. Vivimos entre avenidas, edificios y calles que avasallan nuestro entorno, ni siquiera volteamos a ver el cielo, el último vestigio de lo natural que aún nos rodea. Cada día somos más parecidos a las maquinas, hemos transformando nuestras costumbres, hemos perdido el camino.


Transitar por esta vida no resulta ser un motivo de elevación, tampoco tiene nada que ver con trascender. Perdimos la esencia de lo natural, nuestra razón de ser, nuestra razón de estar aquí. Olvidamos observar lo cotidiano y estar realmente en el presente.


Mis Nubes.

Instalación, Medidas variables

Caracas, 2018.

Foto: Julio Osorio

Buscamos el silencio por lo que representa; paz y tranquilidad. Pero hasta el silencio nos habla, y en ciertas ocasiones grita. Puede generar ansiedad y miedo. Un silencio prolongado es aterrador, transmite indiferencia, vacio y tensión.

Manifiesto orbe.

Bordado sobre tela.

50 pañuelos de 12 x 15 cm c/u

Caracas, 2017.

Presentada para el Jóvenes con FIA 2017.


“La perplejidad nos lleva al silencio y a la espera,

invita a la paciencia, es otra forma de ver la claridad”.

Martin Heidegger


Cuando pasan cosas que nos abruman hacemos silencio, eso nos hace creer que no está pasando nada. Buscamos silenciar los pensamientos que nos agobian y eso nos hace callar, pero justo cuando estos callan es que percibimos la violencia del silencio, dejamos de ver lo que está frente a nosotros, nos ensimismamos, nos abstraemos, comenzamos a obviar las cosas básicas. Nos da miedo oír este silencio porque no sabemos cómo actuar. No hay nada más violento que callar lo que sentimos, peor aún, callar lo que pensamos.


“El silencio que emitimos.

El silencio de la auto reflexión

el silencio cómplice y vergonzoso, silencio de la violencia

silencio de la guerra, silencio de la muerte.

El silencio de la compañía

ese ruido blanco

la excusa del silencio

La hermosa poesía del silencio que trae aires de reposo y

desolación según su contexto”

Katiuska Angarita.

02 de abril de 2016



Himno Nacional. Partitura para Orquesta.

Caracas, 2015.

Bordado sobre tela.

6 partituras. 40 x 50 cm c/u

Presentada en el Premio Eugenio Mendoza 2015.

Foto: Sala Mendoza

John Cage, artista plástico y compositor estadounidense, conocido principalmente por su composición de 4′33″ (1952), plantea en su libro El silencio de 1961:


El silencio sólo puede ser leído si se escribe, es decir, si explicita su sentido oculto. Para que el silencio sea elocuente se necesita del sonido de una voz, hecho que se comparte con la imagen, puesto que ésta sólo puede ser comprendida desde la palabra.


Nada existe hasta que se nombra y es justo en ese momento es cuando se pierde.


Katiuska Angarita nos invita a lo natural, pero no a la naturaleza en sí, más bien al estado en el que nos sentimos cuando estamos inmersos en ella. Su intención es hacernos pensar en lo que ya no vemos, en lo que callamos, en aquella naturaleza perdida, en el silencio olvidado. Sus piezas nos llevan a contemplar el entorno, se preguntan por la relación que tiene el individuo con la naturaleza y cómo la refleja en su interior. Son reflexiones del paisaje con la visión particular de quién lo contempla.


Horizonte(s).

Instalación. Medidas variables

Caracas, 2018.

Presentada en Jóvenes con FIA 2018.

Foto: Julio Osorio.

Mediante instalaciones, collages y dibujos nos devela diferentes interpretaciones de la naturaleza, nos presenta lo propio y lo ajeno que existe entre el silencio y el paisaje. Sus nubes, nenúfares, ríos y flores de loto son creados a partir de telas que han sido deshilachadas, recortadas o preparadas para estructurar su planteamiento, indagando todas las posibilidades que le pueda dar el material, siempre en busca de una exploración cada vez más dilatada. Mezclando hilos, telas y otros pocos materiales, logra transparencias que generan una veladura entre lo cotidiano y lo sublime.


David Montoya Sosa

octubre, 2019

130 vistas1 comentario

© 2020 Fundación Sala Mendoza

Urbanización Terrazas del Ávila, UNIMET, Edificio Eugenio Mendoza Goiticoa, PB. Caracas, Venezuela.

  • Facebook Clean
  • Twitter Clean
  • Instagram - White Circle