Apuntes/Collage

Un cuaderno abierto


Mary Martínez Torrealba


Cápsulas



Desde pequeña me ha gustado cambiar mi tipo de letra. Cada vez que tengo frente a mí un cuaderno nuevo -esos objetos maravillosos que son un tesoro- trato de decidir cuál podría ser el tipo de fuente que usaré para llenar las páginas. He probado escribir en LETRA DE IMPRENTA y también he probado hacerlo en cursivas al mejor estilo Palmer; en ocasiones puedo tener una letra d e s o r d e n a d a y a m p l i a y raras veces he logrado un tipo de letra más sensata y concisa. Todo es posible y en muchos casos el tipo de fuente puede estar sujeto a mi estado de ánimo. Pero esa es otra historia.


El caso es que ese impulso de cambiar la letra es un juego constante, es una necesidad de experimentar con la escritura a mano. De allí que tomar apuntes sea una aventura, una oportunidad de jugar. Y ese juego se me hace aún más evidente desde la experiencia del taller Claves para (in)tentar un collage que dictaría Rafael Castillo Zapata hace tres años en el Centro Documental Sala Mendoza (Fig.1). Al revisar mi cuaderno de notas para el taller, una libreta mínima color turquesa de un poco más de 10 cm, me (re)encuentro con esa idea de juego que resuena en el collage.


Figura 1