Businesswoman with Mask

JESÚS BRICEÑO

Relatos de la súper-imposición

2020

Impresión sobre papel

Dimensiones variables (50 x 50 cm c/u)

PROYECTO SELECCIONADO POR

Manuel Vásquez-Ortega

La constante y estrepitosa caída del bolívar, como sistema de valor monetario en Venezuela, ha generado una nueva configuración económica de intercambio espontáneo. La escasez de dinero en efectivo y su pérdida respaldo han obligado al ciudadano a generar una economía y cálculo de valores en monedas extranjeras, en combinación con la nacional y la local, como el caso del panal, un tipo de moneda comunal que apareció sin ningún tipo de legalidad o respaldo en una zona popular de la ciudad de Caracas para el intercambio de bienes y servicios. El bolívar venezolano, el panal, el dólar estadounidense y el peso colombiano definen una hibridación que no es solamente económica, es también simbólica, social, cultural, histórica y de identidad.
Un billete es un papel impreso al que se le otorga un valor monetario. Es un elemento ecónomo que concentra una serie de símbolos acordados y aprobados por un grupo social determinado, su legado, su historia, su identidad. Este símbolo determina territorialidades que nos unen y nos separan de contextos económicos, sociales y políticos.
Relatos de la súper-imposición es una serie constituida por formas variables y delimitadas que surgen a partir de la superposición de las monedas que representan la relación entre Venezuela, Colombia y los Estados Unidos. Cada una de las piezas es un ejercicio cartográfico en el que se doblan, pegan y se manipulan elementos para ocultar, mientras revelan frases cortas y directas, que aluden a una territorialidad distópica.
Esas nuevas territorialidades son producto de la super-imposición simbólica, que no nos habla de un mejor país, por el contrario, sus frases son el reflejo claro de que siguen manteniendo esa médula corrompida, violenta, contradictoria de estados fallidos que agonizan dentro de sus formas.

Lo real suele estar del lado de la historia, una narración liberada de ficciones, en la cual depositamos nuestras memorias grupales de manera objetiva. Sin embargo, lejos de toda certeza y concebido desde una postura epidíctica, el discurso histórico venezolano ha sido utilizado, a lo largo de los años, como “mecanismo de legitimación e inmovilización del relato de los grandes héroes y sus prodigios”. Encadenamiento a un tiempo pasado de glorias independentistas –hoy difusas– que parecen insistir en que todo ayer era mejor. Por su parte, como acompañante de la fábula de los procesos emancipadores de la nación, la iconografía patria (compuesta en gran parte por los retratos de próceres y líderes de batallas decisivas) ha apuntado siempre al hito de un pasado compartido, que remite al destino, a los anhelos y a las luchas comunes de un país.
Ahora, presentes en una actualidad sumida en profunda crisis social, las efigies de estos personajes asisten a la tragedia cotidiana a través de su conversión simbólica: impresas en el papel moneda que, tras varios años en detrimento y futilidad, se ha convertido en uno de los principales recursos de la obra de Jesús Briceño, quien centra su atención en “los códigos artificiales, las identidades ideológicas y los objetos susceptibles de recombinaciones inventivas” que componen la realidad cultural de la Venezuela reciente. Interés característico de uno de los giros más desarrollados del arte contemporáneo que, tras extraer recursos de áreas de conocimiento como la etnografía y la antropología, toma a la cultura y su contexto como tema de estudio.
Con acento en la lógica simbólica, este arte hibridado con las ciencias humanas entiende lo social como un sistema de intercambio, en el que lo material no se desliga de las alegorías, pues en la cultura occidental “lo económico es la sede principal de la producción simbólica”. De esta forma, como estructura determinante, la economía contribuye en la configuración y determinación de los anales de todo país; que en el caso de la obra Relatos de la súper-imposición hacen referencia a la realidad acoplada, distorsionada e irreconciliable (en apariencia) que describe al presente monetario de nuestro territorio. Un momento en el que la depreciación del bolívar ha alcanzado límites inéditos, causantes de un panorama hiperinflacionario, antónimo a cualquier glorificación antecesora y lejana de las iconografías que lo ilustran. Mientras tanto, la incertidumbre y la desilusión establecen un nuevo discurso, descrito por Briceño entre detalles, rincones y entrecruces de una yuxtaposición estratégica de billetes, que perturba a los símbolos como lugares comunes, ahora anclados a una economía collage: mecanismo que “trae al trabajo elementos que proclaman continuamente su condición extraña, respecto al contexto de representación”.
No obstante, por medio de este ejercicio de superposición, pliegues y uniones de elementos tipográficos y signos, los papeles de valor utilizados por el artista nos hablan de un relato distinto, una visión basada en las intersecciones entre historias e ideologías de orígenes disímiles, pero de existencias paralelas y convergentes en un mundo hiperconectado. Reflejo de la pluralización de relaciones políticas, económicas y culturales internacionales, así como de las contradicciones y conflictos que emergen de estos vínculos entre fronteras que se cruzan en desequilibrio. Ahora, desmantelado de confianza y estigmatizado como ícono, el bolívar subyacente en los Relatos de Jesús Briceño nos describe, a través de sus imágenes, el reclamo de una identidad económica en busca de estabilidad propia, acorde con las nuevas demandas globales, en las que el verdadero encuentro de un destino histórico será mucho más que la narración grandilocuente de una independencia perdida.

Manuel Vásquez-Ortega

retrato dianora.png

JESÚS BRICEÑO

Licenciado en Educación, mención Artes Plásticas, y magíster en Estética del Arte por el Instituto Pedagógico de Caracas (Caracas, 2011 y 2019). Cursó el diplomado en Fotografía de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Caracas, 2016), y ha participado en talleres complementarios de fotografía con Hernán Villar, Juan Toro, Nelson Garrido, Johanna Pérez Daza y Wilson Prada, así como otros de performance y de pintura. Actualmente reside y trabaja en Caracas, como profesor de la Universidad Nacional Abierta y de AVECOFA, además de como fotógrafo freelance y artista visual.
Exposiciones colectivas recientes: La derrota de los símbolos (Espacio GAF. Monterrey, México. 2020) // Miami New Media Festival (EE.UU/España. 2019) // +58VZLA.mp4 (Aramauca. San Cristóbal de Las Casas, México. 2019) // Cartografías políticas (EspacioGAF/EspacioenBlanco. Monterrey, México. 2018) // Cuerpo/Medio/Poder (Cinemateca Distrital. Bogotá, Colombia. 2018) // Cuerpo social, político y crítico, VI Bienal de Performance PerfoArtNet (Galería Santa Fe. Bogotá, Colombia, 2018) // Por los caminos verdes. Venezuela 250 años después de Humboldt (Hacienda La Trinidad. Caracas, Venezuela. 2019) // 234(+2) Luces (Espacio Proyecto Libertad. Mérida, Venezuela. 2019) // XI y XII Festival Internacional de Performance Choroní (Choroní, Venezuela. 2018 y 2017) // El poder y diálogos visuales, XX Salón Banesco Jóvenes con FIA (Museo de Arte Contemporáneo del Zulia. Maracaibo, Venezuela. 2017) // II Bienal de Artes Visuales Ciudad de Coro (Museo de Arte de Coro. Coro, Venezuela. 2016) // Salón Octubre Joven (Museo de Arte Valencia. Valencia, Venezuela. 2016) // IV Salón Nacional de Proyectos Fotográficos MÉRIDAFOTO (Espacio GAF. Mérida, Venezuela. 2016) // II Festival Internacional de Videoarte nodoCCS (Centro de Arte El Hatillo. Caracas, Venezuela. 2016) // 1era Muestra de Incubadora Visual (Museo de Arte Contemporáneo del Zulia. Maracaibo, Venezuela. 2016) // III Bienal de Gráfica en homenaje a Alirio Palacios (Museo del Diseño y la Estampa Carlos Cruz Diez. Caracas, Venezuela. 2016).
Exposiciones individuales recientes: Ensayo de la deformación (Espacio Proyecto Libertad. Mérida, Venezuela. 2019) // Des_patriados (Museo de Arte Contemporáneo del Zulia. Maracaibo, Venezuela. 2018; la ONG de Nelson Garrido. Caracas, Venezuela. 2017).