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ANALY TREJO

Refugios

2020

Técnica mixta (fotografías y ensamblaje)

Dimensiones variables

PROYECTO SELECCIONADO POR

Ileana Ramírez Romero

Un refugio es un lugar para el resguardo, para preservar la vida, para proteger el cuerpo de todo lo que supone el peligro de lo externo. Un espacio que usualmente asociamos a la casa, donde establecemos un universo íntimo, dedicado al descanso del cuerpo. De pronto todo cambia, la declaración de pandemia nos lleva a permanecer por tiempo prolongado en confinamiento, con restricción de salir al espacio público. La casa se vuelve, así, un espacio agobiante, incluso indefenso ante la amenaza de un agente microscópico. La inquietud sobre la vulnerabilidad del cuerpo y la vida humana salta de manera protagónica en mi pensamiento. La sensación de seguridad y tranquilidad se difuminan. ¿Volveremos a abrazarnos, tocarnos, amurruñarnos? ¿Cómo enfrentar la nueva dinámica de vida consecuente al fenómeno del COVID-19? ¿Cómo habitar de ahora en adelante el mundo, el cual desde hace mucho, comprendo, ha virado hacia un confuso movimiento que sacude al cuerpo hasta su exhaustivo agotamiento?
Donde vivo, la cuarentena llegó mucho antes de la declaración de pandemia a nivel global; un ambiente amenazante es percibido en la piel desde antes de esta fecha. Con frecuencia entro en un estado melancólico, mi cuerpo reclama un refugio en donde recrear la sensación de descanso y calma, al menos por un momento. Me doy cuenta que más allá del espacio arquitectónico, un refugio se genera desde una fuerte estructura mental, espiritual y emocional, capaz de soportar el peso del devenir del mundo. Una estructura que emana del ser, contenido este último en una materialidad que nos da presencia en el mundo –de allí que el primer refugio sea el cuerpo–, un refugio que sería importante fuese soportado por instancias políticas e institucionales que aseguren la integridad y dignidad de lo humano. Pero cuando esto último es difuso o inexistente, toca apelar a la fortaleza interna, a una suerte de voluntad inquebrantable para seguir adelante e intentar vivir del mejor modo que se pueda. Por ello genero un repertorio de refugios, para poner a salvo el cuerpo, así sea de manera simbólica en un instante fotográfico, necesario para recordar la sensación de tranquilidad, protección y seguridad. Un repertorio de refugios para habitar el espacio emocional de tranquilidad y descanso. Un modo de canalizar las vicisitudes y el agobio de estos días, sublimarlos; transcender los obstáculos que diariamente nos son impuestos.

Si nos preguntaran cuál es el beneficio más precioso de la casa, diríamos: la casa alberga el ensueño, la casa protege al soñador, la casa nos permite soñar en paz.
Gastón Bachelard

Diez fotografías de Analy Trejo (Mérida, 1986) se acomodan e intentan fijar una imagen, guardarla en el tiempo, hacerla parte de nuestra memoria como un escenario que deseamos preservar a toda costa. El anhelo de tener una casa, un techo, un refugio; se presenta desde una forma familiar que se despliega sobre el cuerpo de Trejo a través de la disposición de unas extensas ramas que revelan la ilusión de un abrigo. El cuerpo se contorsiona en su necesidad, ajustándose al espacio que marca la estructura de unas ramas que, aunque quietas, dejan ver su fragilidad. «Todo espacio realmente habitado lleva como esencia la noción de casa», diría Gastón Bachelard, proponiendo así una imagen para entender que la "poética" se desarrolla en el resguardo de nuestra intimidad.  
En la obra Refugios, Trejo imagina, dibuja y construye un nuevo lugar, un espacio para resguardarse, para protegerse de un exterior que amenaza, y fundar los trazos de un albergue para la ensoñación. De ahí que no sólo se preserva el presente, sino también la posibilidad de imaginar un futuro. Sin embargo, las imágenes de Trejo parecen advertir una doble lectura, esto es, un cuerpo que busca un refugio y la insuficiencia de medios externos para lograrlo. Es la metáfora del amparo que se construye desde la misma fragilidad, la desnudez del cuerpo que se pliega, que se cubre ante la debilidad del refugio. Este trabajo profundiza así en la investigación llevada por la artista acerca del espacio que ocupa el cuerpo, un cuerpo que es dinámico pero sensible, ahondando en la nostalgia, el duelo y la pérdida.
No es casual esta propuesta en un país como el nuestro, donde la cantidad de personas que no cuentan con un hogar se ha multiplicado de manera dramática en los últimos años. A esto hay que agregar también el aumento del número de venezolanos que se han visto en la necesidad de abandonar el país debido a la crisis social, económica y política. Según cifras oficiales, para finales del 2020, ACNUR ha registrado en todo el mundo unas 5,4 millones de personas refugiadas y migrantes, más de 800.000 solicitantes de asilo y más de 140.000 refugiados reconocidos, todos procedentes de Venezuela. Además, se han contabilizado más de 2,5 millones de personas viviendo bajo otras formas legales de estadía en las Américas.
La urgencia de hacerse de un hogar o un lugar propio en el mundo se manifiesta así en Refugios, revelando una consonancia entre la piel, el afuera y el espíritu. Las estructuras variables que se van planteando, a manera de boceto, en las fotografías de Trejo, parecen advertir que esas estancias pueden ser efímeras, provisionales o frágiles. Sin embargo, la multiplicidad de las formas logradas por el cuerpo para crear un espacio y su persistencia en el intento sugieren la necesidad de crear una interioridad más sólida y estable que configure ese refugio posible.

Ileana Ramírez Romero

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ANALY TREJO

Licenciada en Artes Visuales por la Universidad de Los Andes (Mérida, 2010), institución en donde se desempeña como profesora en el área de las expresiones tridimensionales. Actualmente reside y trabaja en Mérida, Venezuela.
Exposiciones colectivas recientes: Los del espacio (Espacio Proyecto Libertad. Mérida, Venezuela. 2020) // Tierra de Gracia (Galería Beatriz Gil. Caracas, Venezuela. 2019) // 12 propuestas (ABRA. Caracas, Venezuela. 2019) // 234(+2) Luces (Espacio Proyecto Libertad. Mérida, Venezuela. 2019) // Latente. Arte emergente venezolano (Hacienda la Trinidad. Caracas, Venezuela. 2018).