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ARMANDO ROSALES

Desarme y nombre (Los 4)

2020

Corte CNC sobre etilvinilacetato negro de 25mm, lijado a mano y sellado térmico

Dimensiones variables

PROYECTO SELECCIONADO POR

Lucas Ospina

En el 2007, como parte de las políticas culturales del gobierno venezolano y luego de mucho fuerza aplicada al desmontaje de las instituciones culturales, se decretó la eliminación de la imagen gráfica de alrededor de 35 instituciones y se reemplazó por una imagen única basada en un grafismo proveniente de la etnia indígena Panare. Este singular hecho no solo desechó un gran trozo de la historia gráfica del país, sino también selló un proceso de reprogramación de dichas instituciones que cambió radicalmente el curso de la historia cultural contemporánea Venezolana hasta el presente.
Mi proyecto parte de ese suceso primigenio y reutiliza los logos de estas instituciones para referirse a su propio desmantelamiento a través de la conformación de cuatro esculturas constituidas por la identidad gráfica de cuatro pilares museísticos del país: El Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, el Museo Alejandro Otero, el Museo de Bellas Artes y la Galería de Arte Nacional.
Cuestionando la narrativa nostálgica asociada a estos hechos, con este proyecto busco des-solemnizar dichas imágenes a través del contacto directo con de esas formas, que a manera de bloques de construcción son constantemente reconfiguradas de forma libre por los asistentes.
Mediante esta re-evaluación busco proponer un escenario no tan oscuro en el que esos fragmentos de estas instituciones y su característica de re-combinarse en maneras casi infinitas estimulen el pensar nuevas perspectivas que operen más allá de la queja y la resignación, imaginando futuros posibles al igual que nuevas maneras de contar nuestra propia historia.

La propuesta «Desarme y nombre (Los 4)» de Armando Rosales es un ejercicio de arqueología cultural. El artista cuenta así la historia: “En el 2007, como parte de las políticas culturales del gobierno venezolano y luego de mucho fuerza aplicada al desmontaje de las instituciones culturales, se decretó la eliminación de la imagen gráfica de alrededor de 35 instituciones y se reemplazó por una imagen única basada en un grafismo proveniente de la etnia indígena Panare. Este singular hecho no solo desechó un gran trozo de la historia gráfica del país, sino también selló un proceso de reprogramación de dichas instituciones que cambió radicalmente el curso de la historia cultural contemporánea venezolana hasta el presente”. A partir de cuatro instituciones culturales, del cadáver de su imagen institucional desmantelada por el totalitarismo gráfico gubernamental, Armando Rosales restituye la memoria a partir de la creación de un juego de mesa. La ausencia de esos espacios culturales la suple con un cuerpo escultórico, los logos fantasmales toman forma tridimensional en piezas de madera pintadas de gris que reposan sobre una superficie para que el espectador, por la vía positiva, pueda rememorar la imagen perdida, recuerde, arme el rompecabezas… O por la vía negativa se encuentre ante un conjunto críptico de formas: un cadáver exquisito que posibilita una infinidad de nuevos diseños pero donde el designio no trasciende, se queda en la galería, es un pasatiempo efímero sin mayor agencia sobre una política fascista que hizo del arte y la cultura su máquina de propaganda.

Lucas Ospina

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ARMANDO ROSALES