Espacios y aislamiento: la mirada en la obra de Edward Hopper

Adrián Alvarado Boscán


Featured article


Toda aproximación a las artes visuales del siglo XX suele basarse en la suposición de las vanguardias artísticas como las expresiones más representativas de la época. Bien sea en sus propuestas figurativas –el fauvismo, el futurismo o el surrealismo– o bien en prácticas vinculadas a la abstracción –el suprematismo o el neoplasticismo– las vanguardias del siglo XX se han constituido en el tema por antonomasia de la reflexión contemporánea. Por ende, debido a la relevancia de estas propuestas y de su notoria influencia sobre las manifestaciones estéticas de nuestra época, el arte del siglo XX se ha concebido en términos de vanguardias heroicas y vanguardias tardías. No obstante, una visión menos panorámica de las vicisitudes artísticas de la centuria, nos permitiría añadir una cantidad de propuestas pictóricas que usualmente no han sido consideradas por los relatos oficiales de la historia y la crítica del arte.


En este sentido, pese al latente entusiasmo por las vanguardias, la obra de Edward Hopper –usualmente vinculada con el estilo pictórico del Realismo– se ha retomado a partir de décadas muy recientes. Con todo, las reflexiones más comunes con respecto al artista, han tendido a la comprensión de sus cuadros como testimonios de la vida cotidiana estadounidense de la primera mitad del siglo XX. Si bien el desarrollo temático de dichas pinturas se inclina por reflejar escenas del día a día, uno de los aspectos más mencionados por la crítica se sitúa en la representación de espacios y figuras bajo una atmósfera de nostalgia y soledad. Atendiendo a dicho aspecto, deseo planear la siguiente cuestión: ¿cuáles serían las estrategias icónicas a través de las cuales el artista formula este latente efecto de soledad? Y, bajo esta indagación, ¿qué papel jugaría la mirada representada pictóricamente en la configuración de una soledad espacialmente construida?


De este modo, bajo la necesidad de comprender la propuesta pictórica de Hopper en términos de una mirada que construye un espacio de soledad, resulta pertinente considerar las concepciones sobre la mirada representada en el cuadro a partir de Hans Belting y Victor I. Stoichita. Por otra parte, el concepto de los “no-lugares” propuesto por Marc Augé, nos permitirá profundizar en las problemáticas relativas al espacio y la modernidad. No obstante, debemos advertir que si bien las suposiciones teóricas en torno a una atmósfera de soledad y nostalgia en la obra de Hopper se han constituido en los lugares comunes de la crítica, surge la cuestión de si esta tendencia se basaría en la propia intención autoral o más bien en lecturas derivadas de los fenómenos vinculados con la recepción de sus obras. [1]


Nostalgia y soledad: los espacios en Edward Hopper