FRAGMENTOS A SU IMÁN

Rafael Castillo Zapata

Fragmentos a su imán



Distribuidos por el espacio como fragmentos en busca de su imán, los elementos que conforman un collage provienen de muy diversas latitudes gráficas y tipográficas, geométricas y cromáticas, figurativas y abstractas. Su confluencia no es necesariamente congruencia y su estabilidad puede atribuirse más a la fuerza del contraste que vincula lo más distante y más distinto, lo que se opone y se contrapone, que a la simple fuerza de la coincidencia simpática de partes en un todo. El collage es una constelación dinámica, una órbita magnética de limaduras que se organizan en torno a una pluralidad de centros de imantación visual.



Como reunión de propuestas heterogéneas, la sala donde se muestran esos cuerpos de fragmentos imantados es ella misma otro espacio de contraposición: su reunión aspira a duplicar en el espacio arquitectónico el paradigma rítmico y relacional que conforma cada pieza particular, su juego de tensiones y disposiciones en el plano. En este sentido, la muestra de collages es, pues, a la vez, ella misma otro collage, como amplia máquina magnética desplegada en su museo.



Como espacio de encuentro habitual y regular en su trastienda, el taller es, por igual, un lugar de congregación donde se confrontan diversas frecuencias de sensibilidad y de destreza para producir objetos formalmente disciplinados, modelados a partir de una concienzuda puesta en práctica de principios y de técnicas. Sentados juntos en torno a una larga mesa irradiante, los artesanos que conviven toda una mañana de faena emocionada, forman ellos mismos, mientras hacen collages, un collage anímico intenso, casi inmenso.



Así se imantan y se constelan en sucesivas ondas estos collages en muros, vitrinas, atriles y repisas. Vistos de manera individual o en su conjunto, constituyen el testimonio valioso de una experiencia feliz que se reitera.





Rafael Castillo Zapata

Mezzanina

28 de septiembre de 2019

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